Postojnske Jama en cristiano quiere
decir Cueva de Postoina.
Al salir de la Skocjanske Jame, a la
que dediqué una entrada en diciembre de 2013, me dirigí hacia Vilenica, otra
cueva, que desgraciadamente estaba cerrada. Menos mal que aún me quedaba una
tercera en la recámara.
Lípica,
que no anda muy lejos, es una aldea conocida por sus caballerizas, donde se
cría una raza autóctona desde finales del siglo XVI.
Estamos
en la región del Kras, de donde proviene la palabra karst, y por aquí abundan
las cuevas. Esta que os traigo hoy es una de las cuevas turísticas más
importantes del mundo. Lleva abierta 200 años y ya ha recibido más de 35
millones de visitantes, algunos de los cuales llegaron ya en el siglo XIII.
Como en
otras ocasiones, he complementado mis recuerdos y fotos con información
extraída de Wikipedia. Un tren eléctrico, que sustituyó en 1963 a otro de
gasolina, nos ahorra parte del recorrido a pie, pero luego hay que caminar.
Hay
estalactitas y estalagmitas por todas partes. Algunas tienen la friolera de
medio millón de años; otras son más jóvenes y crecen donde se han producido
derrumbes naturales.
Apenas a
115 metros por debajo de la superficie, la cueva cuenta con más de 20 km de
galerías y túneles, de los cuales se visitan unos 5 km, en aproximadamente hora
y media.
A lo
largo del recorrido vamos atravesando grandes salas que ponen a prueba nuestra
capacidad de asombro.
No tuve la suerte de cruzarme con
ningún proteo, señal de que tendré que volver.



















