lunes, 8 de octubre de 2018

India XVIII - Cenotafios de Barabagh

Llevábamos aún pocos días en la India cuando nos acercamos a Jaisalmer, ciudad desde la que hicimos algunas excursiones que merecieron mucho la pena. Se supone que la luz del sol poco antes del ocaso es preciosa, pero nosotros no tuvimos suerte y el cielo estaba demasiado nublado.


Lo que sí resultó interesante, fue visitar estos cenotafios que se encuentran apenas a 6 kilómetros al norte.




Nuestro chófer nos dejó en un aparcamiento, y desde allí apenas hay que caminar unos metros por una suave pendiente.




Se los conoce por el nombre de Barabagh y también como Bada Bagh, que significa Gran Jardín, aunque cuando estuvimos nosotros, en noviembre de 2011, el desierto dominaba por completo sobre el verde.




El maharajá Jai Singh II, descendiente de Jaisal Singh, fundador del estado, fue quien encargó la construcción de una presa en el siglo XVII, pero sería su hijo Lunkaran quien mandaría edificar los jardines junto al lago artificial. En Wikipedia escriben que datan del siglo XVI, pero hay una contradicción, ya que también dicen que se empezaron a construir mientras gobernaba Jai Singh II, que había nacido en 1688.









Los cenotafios fueron edificados en piedra arenisca durante un largo periodo de tiempo, y, de hecho, queda uno sin terminar que data del siglo XX.






Los muchos monumentos funerarios honran a gobernantes de toda condición, desde maharajás hasta príncipes y reinas; difieren en tamaño, pero todos tienen una losa de mármol, así como inscripciones que recuerdan a los fallecidos.





Se encuentran en lo alto de una colina, aunque para ver la puesta de sol nos llevaron a otro mirador cercano.



Jaisalmer está un poco lejos, pero cualquier recorrido por esta parte de la India debe contar con dedicarle al menos un par de días.