Mostrando entradas con la etiqueta Sicilia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sicilia. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de julio de 2017

Sicilia – Necrópolis de Pantálica

Ya os he mostrado en varias ocasiones nuestro viaje por Sicilia, realizado hace ya más de diez años, así que no os sorprenderá descubrir, una vez más, la belleza de esta isla conocida más por otros aspectos menos agradables que por sus verdaderos encantos. Sigo pues, mi cruzada contra ciertos prejuicios.
Aquél día amaneció algo nublado. Andábamos por los alrededores de Siracusa, con la intención de visitar esta inmensa necrópolis de más de 5.000 tumbas excavadas en la roca.




Patrimonio mundial de la Unesco, las tumbas datan de los siglos XIII – VII a.C.



Hay varios cañones por la zona, formados por los ríos Anapo y Calcinana, y la vegetación se agarra como puede a las paredes verticales.



Con la llegada de los sículos, entre otros invasores, la población hubo de buscar refugio en el interior de la isla, en zonas más escarpadas, más fáciles de defender. Pero esto solo es el principio, luego pasarían por aquí los griegos, repitiéndose la historia en la Edad Media.



En realidad la necrópolis está dividida en varias áreas, la de Filiporto, con un millar de tumbas; la del Noroeste, una de las más antiguas; la de Cavetta, con restos bizantinos; y la del Norte, la más extensa. Creo que al no habernos preparado la visita nos dejamos muchas cosas en el tintero, si bien es cierto que enseguida empezó a llover y que teníamos un largo camino por delante.
Fuente: Wikipedia

martes, 31 de marzo de 2015

Cefalú


Volvemos a Sicilia, en esta ocasión a Cefalú, una pequeña población situada en la costa norte de la isla. Entonces, allá por junio de 2006, fue la última etapa de nuestro viaje, pero ya sabéis que este blog no sigue ninguna regla cronológica, así que regresaremos por estas tierras, porque aún me quedan muchos sitios por mostrar.    


Aunque la fundaron los griegos, su nombre no aparece hasta el 396 a.C. con motivo de una expedición cartaginesa que terminó derrotada. En 858 caería en manos de los árabes, que la cedieron a su vez a los normandos en 1603. Después de pertenecer a varias familias feudales y a los obispos de Cefalú, entró a formar parte del Reino de Italia en 1861.



La catedral se empezó a construir en 1131, en estilo normando, y tiene dos enormes torres de cuatro pisos, mientras que el ábside es semicircular. La vemos desde lo alto del acantilado después de una trabajosa ascensión bajo un fuerte sol.    



El interior, que contiene mosaicos bizantinos del siglo XII, fue restaurado en 1559. El pantocrátor es precioso, lástima que la foto esté un poco movida.    





Mientras subíamos hemos pasado por delante del “Templo de Diana”, una construcción megalítica que sufrió modificaciones en el siglo V a.C. No es que quede mucho, al menos para un profano como yo.    




En cambio, las vistas de la ciudad y del Mediterráneo son fantásticas. El color del agua es una invitación al baño. No en vano, Cefalú es conocida por su playa de arena fina.    






Las puestas de sol también son espectaculares. Esta foto ya la utilicé en una entrada en mi otro blog, pero la repito. La tomamos junto al puerto.    


Pasear por las calles de la ciudad es una delicia. Iglesia tras iglesia, palacio tras palacio. Calles estrechas, empedradas, con sus cuestas.    



La catedral, la Chiesa Maria SS. della Catena, el Palazzo Legambi.







Lavadero medieval, usado por los sarracenos y restaurado en 1991.




Como os decía al principio, volveremos por esta bonita isla, para seguir disfrutando de sus muchos tesoros.