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domingo, 18 de noviembre de 2012

Newgrange

Mi primera visita a Irlanda fue en 2003 y en poco menos de dos semanas conseguí ver la mitad sur de la isla. Ya casi al final, nos acercamos al condado de Meath para ver algunas de los mejores monumentos megalíticos del país y de Europa.

Newgrange es un gigantesco cairn (palabra originaria del gaélico escocés que significa montón de piedras). Y cuando digo grande me refiero a 200.000 toneladas de piedras amontonadas hasta alcanzar los 76 metros de altura, cubiertas por tierra y por hierba. Ocupa unos 4.500 metros cuadrados.


Fue construido sobre el 3200 a.C. en la época neolítica y se estima que tardaron cinco años en erigirlo. Los constructores fueron granjeros y agricultores que aún no habían descubierto las técnicas del metal. Las piedras más grandes, que suman más de 500, fueron transportadas desde una zona costera que dista 20km.

No se sabe cuál era su función pero se le atribuye una función religiosa porque está alineado con el sol al amanecer en el solsticio de invierno.

Comenzó a ser estudiado en el siglo XVII y la fachada principal ha sido reconstruida con cuarzo, pero el resto se ha conservado muy bien. Tiene un pasadizo que se interna 19 metros en el montón hasta llegar a tres pequeñas cámaras dispuestas alrededor de otra centra que tiene una cúpula más alta fabricada con piedras, mientras que el techo de las más pequeñas sólo tiene una gran piedra plana. El dibujo es de Wikipedia.


Son varias las piedras que contienen representaciones abstractas de arte neolítico. Se desconoce lo que representan o cuál era su función, aunque se creen que eran meramente decorativas. Los diseños pueden encuadrarse dentro de diez categorías. Cinco de ellas se corresponden con líneas curvas, mientras que las otras cinco son de líneas rectas.




Una vez al año, en el solsticio de invierno y durante 19 minutos, el sol penetra en el interior por un agujero que hay sobre la entrada y baña el interior de la cámara. En la actualidad la luz entra unos cuatro minutos después del amanecer, pero hace 500 años debía entrar en el preciso momento en el que aparecía en el horizonte.


Los turistas que se aventuran hoy día en el interior pueden hacerse una idea del fenómeno gracias a una luz artificial que lo simula. Es un momento muy emocionante, el guía apaga todas las luces y uno piensa en todas las piedras que tiene sobre su cabeza. Entonces la luz artificial va entrando en la cámara.

Por razones de espacio, para disfrutar del espectáculo real hay que apuntarse a una lotería y rezar para que ese año el cielo no esté nublado.

Muy cerca hay varias tumbas de corredor importantes como Knowth y Dowth. Son montículos mucho más pequeños, pero que también tienen su interés. Nosotros también las vistamos.


martes, 16 de marzo de 2010

Dublin

Hace ahora justo seis años de mi visita a Dublín, una ciudad estupenda que obvié en mi primer viaje a Irlanda porque entonces me interesaba ver lo más posible del resto del país. La espera mereció la pena.


Es pequeña y manejable, pero tiene muchos alicientes y hay mucha gente joven. Ahora que San Patricio está a la vuelta de la esquina, la imagino con un ambiente festivo, con la gente echada a la calle independientemente del tiempo que haga y la cerveza engrosando las aguas del Liffey.


Fue fundada por los vikingos en el siglo IX, aunque hay constancia de asentamientos humanos mucho anteriores en el tiempo. Su historia es fascinante, pero no quiero extenderme demasiado.

Hay multitud de iglesias, pero uno de sus mayores iconos es la fábrica de cerveza Guinness. Algún día os descubriré mi pasión por esta bebida.



Otro punto de interés, un poco en las afueras de la ciudad, es la antigua cárcel Kilmainham Gaol, que desempeñó un papel de primera fila en la independencia del país y donde fueron ejecutados muchos de sus principales líderes. Cerrada en 1924, hoy en día es un museo.



Es posible que os suene, porque ha aparecido en películas como The Italian Job (1969), El hombre de Mackintosh (1973), En el nombre del padre (1993), Michael Collins (1996) entre otras.

El mejor barrio para salir a tomar unas pintas es Temple Bar, el barrio viejo, en pleno centro, donde se apiñan pubs y más pubs.



La antigua casa de aduanas, a orillas del río.


Y un grupo de esculturas que recuerdan las grandes hambrunas sufridas por los irlandeses. La de vueltas que le di para poder sacar la foto sin que nadie tapara a nadie.


Personajes famosos, como James Joyce se pasean por las calles del centro. O Molly Mallone, la pescadera más conocida de la ciudad.



La gente es muy amable, siempre parece estar alegre y de fiesta y es un lujo pasear por sus calles.



Os dejo con una vista del castillo.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Los acantilados de Moher

Hoy nos vamos a Irlanda, al condado de Clare en la costa oeste, para visitar los “Cliffs of Moher” unos acantilados de algo más de 200 metros de altura que se extienden a lo largo de ocho kilómetros. Un sendero con una ligera pendiente los recorre de punta a punta.


Se trata de una de las grandes atracciones del país – llega al millón anual de visitantes – y es muy típica la foto en la que se ve gente tendida justo sobre el borde. Esta vez, Tawaki fue prudente y no lo hizo, porque había leído que los desprendimientos son habituales y no quería terminar despeñado.


En 1988 fue declarada zona de especial protección para 29 especies diferentes de aves marinas, y cuenta con un centro de interpretación desde 2007. Tiene muy buena pinta, pero no existía cuando estuve por allí, tres años antes.

Ya se puede ver que el clima no acompañó mucho, con el sol justo enfrente y oculto por las nubes. No obstante, Irlanda siempre merece la pena; es un país hermoso con mucha historia y con bellos paisajes, ya sabéis que me encanta.


Según la Wikipedia:

La torre de O'Brien (O'Brien's Tower) es una torre circular de piedra que se encuentra aproximadamente en la mitad de los acantilados. Fue construida por Sir Cornellius O'Brien en 1835 como mirador para los cientos de turistas que acudían al lugar incluso en aquel tiempo. Desde lo alto de la atalaya se pueden ver las Aran Islands y la Bahía de Galway, y al fondo las montañas Maumturk en Connemara.



Yo no tuve tiempo de cruzar hasta las cercanas islas de Aran, preferí seguir conduciendo hacia el norte, pero tengo entendido que el paisaje y la sensación de aislamiento son espectaculares.