Aproveché mi
estancia en el Parque Nacional de Manuel Antonio en Costa Rica para hacer
algunas excursiones como esta de Isla Damas, que me ocupó toda una tarde.
Estaba
ya en las postrimerías de mi viaje y tuve mucha suerte, porque no había muchos
turistas por la zona y dispuse de una lancha, con su timonel y su guía para mí
solo. Ambos eran experimentados y de trato amable, algo que encontré por todo
el país.
Este manglar se
llama así porque era donde iban las mujeres a recolectar moluscos y cangrejos
mientras sus maridos pescaban en el océano Pacífico. Se trata de una isla que
ocupa unos seis kilómetros cuadrados.
Vimos,
aunque algo lejos, algunas espátulas y garzas.
La luz de la tarde era perfecta para las fotos.
De vez en cuando veíamos alguna cabaña escondida entre
la vegetación.
En realidad hay varios tipos de manglar, según la
adaptación que tengan a la salinidad del agua. Unos están más cerca del mar,
otros más cerca del agua dulce del interior. Tienen alturas diferentes y el
color de las hojas tampoco es el mismo.
Los botes zarpan dependiendo del horario de las
mareas, pero otra forma de visitar este paraje es en kayak. El cielo estaba
precioso con esas nubes pero se fue ocultando entre los árboles conforme nos
adentrábamos en el manglar.
Nos cruzamos con algunas embarcaciones, el medio de
transporte más utilizado en esta zona.
Los mismos monos capuchinos que me habían estado
esquivando durante todo el viaje se acercaron para ver si les dábamos comida.
Se fueron de vacío, porque no soy partidario de eso, pero es evidente que otros
turistas sí lo hacen.
El paseo en bote es precioso y te permite descubrir un
ecosistema diferente. Parece mentira que un país tan pequeño pueda albergar
tanta diversidad y tantos paisajes diferentes. La costa del Pacífico y la del
Caribe no se parecen en nada.
Como veis, no me canso de promocionar Costa Rica.
