domingo, 1 de diciembre de 2013

Skocjanske Jame


Mi segundo día en Eslovenia comenzó con una de las grandes atracciones del país, o quizás debería decir del mundo, porque este sistema de cuevas es uno de los mayores cañones subterráneos conocidos por el hombre.




Como no dejaban hacer fotos dentro de la cueva, me he agenciado unas cuantas en la Red, pero no llegan ni de lejos a mostrar la belleza de este lugar. Algunos datos los he obtenido de Wikipedia.

Sus dimensiones son abrumadoras. Mide unos 3,5 km de largo por entre 10 y 60 metros de ancho, pero la profundidad del cañón supera los 140 metros en algunos puntos. Todo ello bajo tierra.

El camino discurre en gran parte junto al río, solo que muchos metros más arriba. Lo cruzamos varias veces y pudimos comprobar su profundidad a pesar de que no había mucha luz.





Con estas características, no me extraña que esté catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En realidad es un ecosistema muy particular.

Estamos en la región del karst, cerca del golfo de Trieste. El nombre de esta zona de Eslovenia ha terminado por dar nombre a todos los terrenos de piedra caliza en los que se filtra el agua, formando cuevas, dolinas y ríos subterráneos.





El río Reka desaparece de la superficie en Velika Dolina y discurre bajo tierra a lo largo de 34 km en dirección al mar Adriático. Resurge cerca de Monfalcone, donde se une al río Timavo.



Parece que estas cuevas ya eran conocidas en el siglo II a.C. pero el turismo como tal no llegó aquí hasta 1919. En la actualidad la visitan unas 100.000 personas al año. La visita dura una hora y media que se hace muy corta; la temperatura es de unos 12ºC.

Al ir siguiendo la corriente hemos bajado varios metros sin darnos cuenta, pero a la salida nos espera un pequeño ascensor para facilitarnos el regreso.




Se me hace raro publicar una entrada en este blog sin mis fotos, pero creo que merecía la pena dar a conocer un lugar así.