Muy cerca de la Piazza del Campidoglio y de los Museos
Capitolinos nos encontramos con esta basílica, asentada en lo alto de una
colina. La fachada ha perdido el mármol que la adornaba, pero el interior
sorprende al visitante.
Aquí podemos apreciar la riqueza del artesonado.
Se terminó de
construir en el siglo XII, tiene tres naves y mide 80 metros de largo por 45 de
ancho.
Se cree que está levantada sobre una abadía bizantina
y las columnas, todas diferentes, provienen de restos romanos aprovechados en
su construcción.
No hay que perderse la primera capilla de la derecha,
la Cappella Bufalini, donde podemos admirar un fresco del siglo XV que
representa la vida de san Bernardino de Siena. Fue pintado por Pinturicchio.
Nosotros aprovechamos la escalinata de la entrada para
descansar un poco mientras el sol se acercaba al horizonte. Luego nos aceramos
hasta Piazza Venezia.



