viernes, 16 de mayo de 2014

Cuzco I

Habíamos llegado a Cuzco la tarde anterior en autobús desde Puno, recorriendo un paisaje precioso que ya os mostraré otro día. A la mañana siguiente acordamos precio con un taxista para que nos llevara por las ruinas que hay alrededor de la antigua capital inca. No está lejos, entre 2 y 10 km del centro, pero pensamos que ahorraríamos tiempo y fuerzas yendo en coche.

Así se veía la ciudad por la mañana desde uno de los cerros. Dicen que asemeja el cuerpo de un puma, pero supongo que se refieren a la ciudad antigua, antes de que los edificios lo invadieran todo.


Nuestro primer destino fue Sacsayhuamán, donde contratamos un guía que nos acompañó toda la mañana. Buena idea, porque estos montones de piedras nos dirían muy poco sin una buena explicación.

Encaramados a 3700 metros de altura vemos desde allí la ciudad, la catedral y la Plaza de Armas.



Sacsayhuamán, que significa halcón saciado en quechua, es una fortaleza ceremonial inca con tintes militares que se encuentra a unos dos kilómetros de Cuzco. Se comenzó a construir durante el gobierno de Pachaútec en el siglo XV, pero fue terminada un siglo después, en tiempos de Huayna Cápac. Cuatro constructores diferentes intervinieron.





Encontramos túneles, puertas con dinteles de piedra y terrazas con varios niveles. Se piensa que esta fortificación era la cabeza del puma que representa la ciudad y algunas de las rocas son tan grandes que a pesar de que la cantera estaba cerca uno se pregunta cómo pudieron llevarlas hasta allí. Las hay de hasta nueve metros de altura, y como es costumbre en este tipo de construcciones, las piedras encajan perfectamente.




Con más de tres mil hectáreas, el conjunto de ruinas presenta estas fabulosas vistas. Y eso teniendo en cuenta que sólo queda en pie un 20% debido a los saqueos y a los conquistadores españoles.






Dejamos atrás estas ruinas y nos encaminamos hacia Qenqo, un templo que fue utilizado para ceremonias públicas y cuyo nombre, dado por los españoles, significa laberinto.
En uno de los túneles nos encontramos con este altar.


El lugar está tan destruido, y es tan poco lo que se conoce que francamente, no me dijo gran cosa.




Parte de la información la he obtenido de esta página: