Como ya sabéis, en mayo pasado estuve de vacaciones en México, recorriendo el sur del país en busca de ruinas mayas, ciudades coloniales y paisajes. Fueron demasiados kilómetros, en un mes especialmente caluroso, pero mereció la pena el esfuerzo.
Habíamos salido bastante temprano de San Cristóbal de las Casas, porque la carretera hasta Palenque está llena de topes (badenes) y hay que hacerla despacio. El paisaje de Chiapas, muy verde, era completamente diferente al que había visto en 2006 en el norte del país.
Antes de llegar a Palenque, cuando faltaban unos 60km, nos detuvimos en este paraje, espectacular a más no poder. Son las llamadas Cascadas de Agua Azul, que se forman en dos afluentes del río Otulún.
Al ser sábado, había bastante gente refrescándose en estas piscinas naturales de color turquesa.
Están rodeadas de un bosque subtropical muy frondoso. La sombra se agradecía, porque el sol pegaba lo suyo.
La Lonely Planet pedía precaución a la hora de visitarlas, porque a veces se producen asaltos a turistas y porque el área está controlada por los zapatistas, pero yo no tuve ningún problema. Lo único que me recomendó el guía fue que no me internara por senderos solitarios.
Se aconseja ir en época seca, ya que las intensas lluvias les hacen perder ese color tan atractivo.






