lunes, 1 de septiembre de 2008

Isole Bella

Se trata sin duda de una isla bella, pero su nombre es una contracción de Isole Isabella, nombre de la esposa de Carlo Borromeo. Estamos en el norte de Italia, en el Lago Maggiore y os llevo a una de las tres Islas Borromeo. Yo estuve en junio, pero el clima es muy benigno durante todo el año. Eso sí, llueve bastante.


La mejor opción es dormir en uno de los muchos hoteles de Stresa y tomar un barco por la mañana temprano, cuando aún hay poca gente y podemos evitar las colas. También son accesibles desde Verbania.


El lago está dividido en tres zonas, y se puede adquirir un billete para la parte central, donde están las islas y el jardín de Villa Taranto. Nos valdrá para navegar durante todo el día. Los barcos son cómodos, grandes y cubiertos en parte; llegaremos a la isla en pocos minutos.


A principios del siglo XVII sólo se levantaban aquí unas cuantas casas de pescadores y un par de capillas. Poco a poco, la familia Borromeo fue adquiriendo los terrenos, con la intención de construir un palacio, tarea que les llevó varios siglos, llegando hasta la mitad del XX. Para que os hagáis una idea, estuvo más de cien años sin amueblar.



No me dejaron hacer fotos en el interior, así que tenemos que conformarnos con éstas de los patios. Hay cuadros, frescos y tapices de gran calidad, así como esculturas – mucho mejores que las que pudimos ver en el exterior – y varias salas muy originales, con una decoración que simulaba unas grutas y en las que la temperatura era más moderada en verano.



El jardín es de estilo barroco italiano, dispuesto en terrazas y con forma de pirámide truncada. Podemos encontrar muchas esculturas, gran cantidad de flores y varias fuentes. Esta foto, con el sol muy bajo y justo enfrente, me dio muchos problemas, pero al final, mal que bien, cayó.





Éste es el antiguo embarcadero, el que usaba la familia, pero ahora sólo atracan los barcos más pequeños.


Y ésta es otra vista del palacio, camino de la segunda de las tres islas, donde comimos una buena pizza, pero esa historia os la contaré en otra ocasión.

domingo, 10 de agosto de 2008

Girasoles en La Bureba

Hace calor en Madrid, no tanto como en el sur de España, pero se agradece escapar hacia regiones un poco más frescas. Ayer nos levantamos a las cinco y media de la mañana, cogimos el coche y nos fuimos a La Bureba, una región del norte de la provincia de Burgos, con la intención de ver románico y de hacer fotos.

Buscábamos Frías, un pueblecito encantador del que os pondré fotos otro día, pero antes de llegar decidimos perdernos un poco por esas carreteras que siempre faltan en los mapas. Esto es lo que encontramos.


No es fácil conseguir que tantos girasoles miren al fotógrafo y digan “patata” al unísono.



Siempre hay alguien que destaca sobre los demás y se erige en protagonista.



Se dice que detrás de todo gran girasol hay una gran “girasola”



La carretera es tan estrecha como parece, pero no tiene tráfico y se hace bien. Aquí estuvimos hablando con un abuelo que caminaba con su nieta de tres años. De haber sido por él, aún estaríamos conversando como si nos conociéramos de toda la vida. Nos dijo dónde encontrar los mejores campos y cómo llegar a Frías, con esa amabilidad desinteresada de la gente de bien.