martes, 10 de septiembre de 2013

Rigi III – De Vitznau a Lucerna


No creo que fuese fruto de la casualidad, sino de la buena organización. El caso es que diez minutos después de bajar del tren zarpaba mi barco destino a Lucerna. Apenas tuve tiempo de darme una vuelta por el embarcadero de Vitznau, donde la gente leía o tomaba el sol.






Una cosa buena es que en la estación de Zug te venden todos los billetes juntos, así que sólo hay que ir enseñándolos conforme los van pidiendo, así te evitas tener que hacer colas en las taquillas o las máquinas.



La travesía por el lago fue estupenda. Ya podéis ver el sol que hacía y lo tranquilas que estaban las aguas. En cuatro ocasiones nos acercamos a la orilla para recoger a otros pasajeros.


Las colinas están plagadas, eso sí, de pequeñas casas de amplios ventanales.




A menudo nos cruzamos con algún velero.





En las películas de vaqueros se ataban los caballos a la entrada del saloon. Aquí atracan las lanchas de forma parecida mientras se toman un spritz al borde del lago.



El lago se abre ante nosotros. A la derecha observamos algunas mansiones. Una tiene incluso una pequeña iglesia de estilo neogótico. ¡Será por dinero!




Los cisnes nos anuncian la proximidad de Lucerna.




Hace una semana llegué en tren y recorrí sus calles. Hoy lo hago en barco desde el otro lado del lago. Bueno, no me importa repetir. Ya sé dónde me voy a tomar una cerveza con unas salchichas.




Esta zona del lago bulle de actividad. Los barcos van y vienen como si fuesen autobuses. Una vez en tierra me dirijo hacia el puente de la capilla.







La Rathaus Brauerei me espera con su cerveza especial, la mejor que he tomado hasta ahora en Suiza.



Luego, otro tren camino a Zug y a casa a descansar.