viernes, 13 de enero de 2017

Chile XIV - Cantera Rano Raraku I

Por fin, el momento tan esperado de visitar la fábrica de los moai, había llegado. Cierto que el día no acompañaba mucho, con un cielo bastante cubierto de nubes, pero la ilusión puede con todo.

Nada más bajar del minibús, nos adentramos por el sendero que lleva a la cantera. Dejamos atrás las típicas construcciones en las que los indígenas guardaban sus pollos durante la noche y abrimos bien los ojos.





Un gigante, caído mientras se dirigía a la costa, nos observa impotente, sin poder levantarse. Cabe imaginar la desolación de aquellos hombres al ver que su trabajo había sido en vano.




En esta foto se aprecia mejor su tamaño puesto que hay personas al lado.


La visita a la cantera discurre por unos senderos bien marcados, que nos llevan de un punto de interés a otro. Pasamos junto a muchos moai, semi enterrados, sin terminar, que observan el mar como una utopía inalcanzable.






La guía menciona varios estilos, diferentes etapas de construcción, varios acabados, pero lo cierto es que se sabe poco de esta cultura. Nosotros vagamos sin prisa por la cantera, aprovechando los escasos momentos en los que sale el sol.




Hemos ido por la mañana, pero tengo la impresión de que la luz de la tarde nos habría ayudado más. Es el inconveniente de contar con poco tiempo, especialmente cuando nos encontramos tan lejos de casa.






De momento lo dejamos aquí; dentro de unos días continuamos con el recorrido.