miércoles, 5 de octubre de 2016

Anfiteatro de Verona

Mediados de mayo de 2015. En vista de que iba a llover en Suiza, decidí tomar un tren y plantarme en Verona para aprovechar el “puente”.

A mi llegada a la ciudad, bajo un sol y calor aplastantes, ya pude hacerme una primera idea del famoso anfiteatro mientras observaba la llegada de las 1000 millas de ese año. Con tanta gente aplaudiendo a los Ferraris, el monumento permanecía en un segundo plano.



Como alguien que se deja querer, tendrían que pasar dos días para que finalmente accediese al interior, en una mañana de sábado bajo un cielo cubierto de nubes.


Había muy pocos turistas y unos cuantos operarios estaban enfrascados en el montaje del escenario de alguna ópera del Festival de Verona, una práctica que se remonta a 1913.

La Arena, como todo el mundo la conoce, está muy bien conservada. Construida en el año 30 d.C. tenía capacidad para acoger 30.000 personas, y su fama se extendía por todo el Imperio.




Según la Wikipedia, la fachada era originalmente de piedra caliza blanca y rosa de Valpolicella. Después de un terremoto ocurrido en 1117, que casi destruye el anillo externo (con la excepción de la llamada Ala), la Arena fue utilizada como cantera para otros edificios.

Las gradas, en cambio, están muy bien conservadas.



Antiguamente se encontraba en el exterior de las murallas, pero en el siglo III, en tiempos del emperador Galieno, ya formaba parte de la ciudad, siendo además el segundo anfiteatro del Imperio, superado tan solo por el Coliseo de Roma.
Merece la pena darse una vuelta por el interior del anfiteatro, donde es fácil imaginar a los gladiadores, expectantes, o a las fieras que formaban parte de este tipo de espectáculos.




Aquella misma tarde, me acerqué por los alrededores para sacar provecho de la hora azul. A la falta de un trípode, se sumaba el paso constante de personas, pero al final, con un poco de paciencia, conseguí las fotos que quería.






Verona tiene mucho que ofrecer al visitante, así que no os extrañe que volvamos a visitarla cualquier día de estos. Ya estoy preparando futuras entradas.

13 comentarios:

Mari-Pi-R dijo...

Siempre sabes aprovechar el tiempo con tus salidas, sigue así mientras puedas.

Estuve en Verona pero a decir verdad no recuerdo si visité el anfiteatro, así que lo he aprovechado a través de ti.
Un abrazo.

Frine Laena dijo...

Era Aida, la ópera de las óperas... seguro que era Aida, tanta escenografía solo coge en sitios como ese, y que tiene tan buena sonoridad, para mejor ya solo el teatro griego de Epidauro

Buen fin de semana
Kisss y Kisss

Laura. M dijo...

Iré tomando nota de tus fotos esta vez no pudimos ir a verlo, en otra ocasión será :))
Besos

Nélida G.A. dijo...

Nosotros también estamos preparados para esas futuras entradas!! :-)
Verona es bonita, diferente, y creo que no se le conoce tanto o no se le da la misma importancia que a otros rincones de Italia con el mismo encanto e historia.
Gracias por compartirlo.
Yo cuando estuve en Verona no pude entrar al interior del anfiteatro, así que agradezco y disfruto enormemente tus fotos en primera persona vistas desde allí dentro.

Ligia dijo...

Me encantaron tus imágenes del anfiteatro tanto de día como de noche. No conozco Verona, pero desde que estoy estudiando italiano, todo lo referido al país me llama la atención y me entran ganas de volver a Italia... Abrazos

unjubilado dijo...

No he estado en Verona, pero también me hubiera decantado por el anfiteatro antes que por los coches.

Tawaki dijo...

Mari-Pi-R, mientras el cuerpo aguante, que hay mucho que ver...

Frine Laena, pues si lo dice usted seguro que está en lo cierto. Desde luego, la parafernalia era impresionante.

Laura M. con los años que lleva en pie bien puede esperar un poco más a que volváis.

Nélida G.A., más os vale, porque amenazo con dar la lata con esta ciudad pequeña pero llena de historias interesantes. Tardé poco en darme cuenta de que iba a necesitar mucho tiempo para disfrutarla con calma.

Ligia, pues Verona te espera, para que puedas practicar mientras te tomas un Aperol Spritz. Merece mucho la pena.

Un jubilado, es cuestión de coger la mochila y echar a caminar. A mí me gustó mucho y me pareció muy interesante.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

nélida dijo...

Vista de lejos ( y sin anteojos jiji) pareciera que dentro hubiesen sembrado rosas rojas. Echó a volar mi imaginación. Cuánta historia en esos muros y qué maravilla lo utilicen para espectáculos musicales que con mis flores conforman el círculo perfecto :)
La hora azul es hermosa y las fotos te quedaron muy bien.

beso

RosaMaría dijo...

Qué maravilla de fotos! Toda una historia real y la que una se imagina en esas piedras milenarias. Qué paseo interesante. Gracias.Besos

Javier G. dijo...

Me impresiona el buen estado de conservación. El recinto es impresionante, una joya.

Saludos.

Ela dijo...

Always nice to visit your blog !!
Beautiful place and photos !!
Happy weekend !

Tawaki dijo...

Nélida, hora roja y flores azules, ¿o era al revés? Me contagias la "locura". Fue una bonita visita a un monumento cargado de años que aún se mantiene en pie, orgulloso a pesar de haber sufrido al ser usado como cantera.

Rosa María, es verdad, me habría gustado verlo en pleno esplendor, rodeado de gente ansiosa por asistir a algún espectáculo. Debió ser formidable.

Javier G., cierto, y eso que le sacaron algunas piedras y que ha sufrido con los terremotos, pero era (y es) un monumento tan impresionante que lo que queda sigue siendo una maravilla.

Ela, thanks a lot. I also like than you enjoy my posts.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

nélida dijo...

jajjaaa
¿Por qué no? Cuando de imaginar se trata todo es posible. Lo veo. Precioso :)