lunes, 11 de julio de 2016

Oslo IV - La expedición de la Kon-Tiki

En mi visita a Oslo en junio de 2015, estuve un día recorriendo los museos marítimos de la ciudad, viendo entre ellos el de la Kon-Tiki, la balsa en la que el explorador noruego Thor Heyerdahl recorrió buena parte del Pacífico en 1947, yendo desde Sudamérica hasta la Polinesia.


Kon-Tiki se supone que es como llamaban antiguamente al dios del Sol, Viracocha.

El noruego defendía que pueblos sudamericanos podrían haberse establecido en las islas del Pacífico, pero se encontró con un gran escepticismo que le motivó a realizar esta expedición. La idea era demostrar que utilizando tan solo tecnología de la época precolombina el viaje era posible.




Créditos privados y donaciones del Ejército de los Estados Unidos, hicieron posible esta aventura, que comenzó en Perú el 28 de abril de 1947 y que les llevaría por aguas australes durante 101 días y más de 6.900 km hasta alcanzar el arrecife de Raroia, en las Islas Tuamotu, aunque habían avistado tierra unos días antes.

La balsa estaba compuesta de nueve grandes troncos de hasta 14 metros de largo y de unos 60 cm de ancho, atados con cuerdas, sobre los que se asentaba una cabaña de bambú. Los expedicionarios llevaron, entre otras cosas, 1.000 litros de agua y 200 cocos.



Un libro, y más tarde una película que ganaría un Oscar, narrarían el viaje de estos seis hombres. Por otra parte, más de 1,7 millones de personas han visitado este museo de Oslo, en el que se muestran además otras embarcaciones.


Aún hoy, sigue habiendo discrepancias en cuanto al origen de los Rapa Nui. Parece claro que llegaron desde el oeste, pero no sería de extrañar que recibieran alguna influencia desde Sudamérica. Los análisis de ADN, así como algunas construcciones que guardan cierto parecido con los monumentos incas, parecen demostrar que sí hubo intercambio cultural y genético.

El ahu de Vinapu, en la Isla de Pascua, no se parece a los otros, pero recuerda en cambio a las construcciones incas.



13 comentarios:

unjubilado dijo...

Me sonaba el nombre y me sonaba una expedición que creía la tenía en mi blog.
No ha sido así a la que yo me refería era la Expedición Atlantis.
Hay que ser muy valiente y muy aventurero para tratar de conseguir algo parecido a "La expedición de la Kon-Tiki"

Nélida G.A. dijo...

¡Cuántas cosas se aprenden visitando tu blog! Eres una enciclopedia andante....y viajera. :-)
No conocía esta expedición. No conocía el Museo, eso para empezar, pero desconocía que existiera esta hazaña (¿o temeridad?) . Bueno, lo cierto es que llegaron sanos y salvo a buen puerto con esa embarcación, queriendo demostrar que sí se podía hacer desde Sudamérica.
Yo creo que La Polinesia siempre tendrá ese halo de misterio sobre sus orígenes y conquista.
Gracias por compartir esta entrada. Yo, además, me voy con libro nuevo que leer (por cierto, vi que va con la 15º edición!!!!), que me apetece mucho conocer más sobre esta historia.
Un beso.

RosaMaría dijo...

Tu expedición me trajo recuerdos de mi juventud, no porque haya ido sino porque la película me fascinó, la vi dos veces, toda esa aventura y ese temple me parecían admirables. Al ver tus fotos tan buenas reviví todo aquello que mi fantasía de jovencita adornaba aún más. Buenísimo. Besos.

Tawaki dijo...

Un jubilado, es que tu blog es una caja de sorpresas. Conocía esa expedición, al igual que algunas otras que se hicieron por el Índico, porque todo esto de las exploraciones me interesa mucho. En verdad hace falta valor para echarse al mar en esas condiciones.

Nélida G.A., intento compartir las cosas que me gustan, y los viajes de exploración están entre ellas. Estuve en la Isla de Pascua hace año y medio, y aunque sólo es la puerta de entrada a lo que en un tiempo se llamó El gran lago español, ya se aprecia que es un mundo muy diferente, un mundo que dan ganas de explorar y conocer. ¿Qué libro nuevo tienes?

Rosa María, yo he visto la película, pero la moderna, la original aún tengo que encontrarla. Se trata de una auténtica aventura, de la que salieron bien parados de milagro, porque el destino quiso protegerles, porque más bien fue una temeridad. Pero las grandes gestas se basan en un una buena planificación y en unos gramos de locura.

Muchas gracias a los tres por vuestros comentarios.

Mari-Pi-R dijo...

Sin las locuras de este tipo de experiencia nos hubiésemos quedado muy atrás en conocer rincones interesantes.
Un abrazo.

Javier G. dijo...

Desde luego que hay que echarle ganas para poder corroborar una teoría. De todos modos,
la experiencia debió de ser acongojante y, de auténtico valor para los seis participantes.
Un merecido rincón para una embarcación que se ganó a pulso el lugar en el museo.

Saludos.

Senior Citizen dijo...

Pues fíjate lo sonado que fue aquello, que yo me acuerdo de cuando estábamos pendientes de si llegaban o no llegaban.

Unknown dijo...

Hace algunas semanas vi la película y me gustó. Lástima que en nuestro último viaje a Noruega no estuvimos en la capital, pero me apunto el museo para una futura ocasión, parece muy interesante.

Saludos

M. Teresa dijo...

Bueno... esa desconocida del comentario anterior soy yo.

nélida dijo...

Esto si que es una revelación; nunca había oído hablar del sol como Kon-Tiki. Lo que llama mi atención es que en los libros que he leído y son pocos en relación al tema, casi todos hablan de que emigraron gente de la Siberia (y otros parece que también) para este lado cuando todavía se podía cruzar por el Estrecho de Bering; allá por la época en que sus aguas se congelaron y los nómadas se aventuraban a recorrer la tierra a pie. Incluso el último, que aún no termino de leer, habla de que los indígenas podrían también ser descendiente de los egipcios. En verdad que hay muchas teorías dando vueltas, pero esta me gusta mucho porque es justamente la idea contraria. O tal vez no es ni una ni la otra, y fueron rotando y mezclándose, nos? La balsa me encanta. Quiero una para viajar así; con cabaña incluida :)
Besos

Tawaki dijo...

Mari-Pi-R, debemos mucho a esos valientes que lejos de quedarse en el sillón de casa se embarcan en las aventuras más estrafalarias.

Javier G., no me subo yo a esa balsa ni con la VI flota escoltándome ;)) La historia es interesante, y el valor de estos hombre muy reconocido. Alguno ni siquiera sabía nadar.

Senior Citizen, yo lo descubrí más tarde, pero ahora mismo no recuerdo cómo. Seguramente en algún documental de la tele.

M. Teresa, yo he visto la película, pero la nueva. La original no la encuentro por la Red, así que tendrá que esperar. A mí me pasa al contrario que a ti, que de Noruega sólo conozco Oslo. Fueron unos pocos días, pero muy bien aprovechados.

Nélida, a ver, una cosa es cómo llegaron los seres humanos a América, que fue a través del estrecho de Bering hace miles de años y otra que sudamericanos y polinesios establecieran contacto sobre el año mil después de Cristo. Hay quien dice que ya los fenicios llegaron a América, pero a mí me parece improbable, sobre todo que pudieran llegar y volver. Está claro que los vikingos llegaron antes que Colón, sin embargo. Lo que este noruego intentaba demostrar es que gente de Perú podía haber llegado a las islas del Pacífico, como los estudios de ADN además de otros lingüísticos y de animales, parecen probar.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

nélida dijo...

ups! :)
se me cruzó una playa de Suiza :)

Indudablemente te malinterpreté. Lo que no me parece tan improbable es que los fenicios hubiesen andado por aquí. Sin ser una leída en el tema, me parece que hay cierta semejanza en las estructuras piramidales de nuestra américa con las de oriente; pero bueno esto ya corre por cuenta de mi imaginación.

beso

Tawaki dijo...

Nélida, eso me parecía,ja,ja. Es posible que los fenicios estuviesen, quién sabe, lo que ocurre es que una cosa es llegar y otra diferente ser capaz de volver. Los vientos y corrientes que te ayudan en el camino de ida te perjudican en el de vuelta- A los españoles, varios siglos más tarde, les costó encontrar la corriente del Golfo.