Ya estoy de regreso de mis
vacaciones, de las que podéis encontrar unas pincelas aquí, en mi otro blog.
Como os
decía en la entrada anterior, el museo es enorme, inabarcable, así que he
dividido su visita en varias entradas. En ésta pretendo daros una visión
general de algunas salas que me llamaron la atención.
Como se
puede ver en las fotos, la decoración es magnífica, muy variada. Uno no sabe si
mirar al suelo o al techo.
Pero los grandes protagonistas son los suelos de madera
incrustada. Todos distintos pero igual de impresionantes.
Pasamos junto a la Rotonda de malaquita y seguimos nuestra visita.
Dentro de las Artes Decorativas, nos vamos tropezando con
muebles de todas las épocas, porcelanas, vajillas, joyas y tapices, de los que
os traigo una pequeña muestra. Casi todos están en muy buen estado de
conservación.
Nos tomamos un descanso y dejamos para otras entradas la
pintura y la escultura. Aprovecho para recomendar la página oficial del museo,
aunque está en inglés.
