miércoles, 2 de febrero de 2011

Serengeti III - Elefantes

Me vais a permitir una entrada más sobre este magnífico parque antes de hacer de las maletas en busca de otro destino.

Dejamos atrás la elegancia y la esbeltez de los guepardos para fijarnos en otro animal mucho más grande y pesado. Si por la mañana tuvimos el sol de frente, ahora se encuentra a nuestra espalda. Son las primeras horas de la tarde y la luz se refleja en un cielo con algunas nubes.




Una manada de elefantes se mueve despacio entre las acacias, arrancando grandes manojos de hierba con sus trompas y colmillos. Los hay de todos los tamaños, y unas cuantas crías corretean entre ellos, protegidas siempre por sus mayores. Parecen tranquilos y felices.



Están muy cerca, pero parece que van a lo suyo y que nos ignoran. Deben estar más que acostumbrados a las hordas de turistas. Los vemos pasar junto a los jeeps y somos conscientes de que podrían aplastarnos si quisieran.

Pero estamos demasiado ocupados, mirando a izquierda y derecha, sin querer perdernos nada, como para pensar en peligros. Es un espectáculo demasiado hermoso y los guías saben lo que hacen y se quedan a una distancia prudente.


Algunos se acercan tanto que nuestras miradas se cruzan por unos instantes.



Nos consta que hay otros parques en África con más elefantes, pero como es nuestro primer viaje estamos extasiados. Mejor así, mejor ir de menos a más.


martes, 4 de enero de 2011

Serengeti II - Guepardos

No es que quiera empezar el año con prisas, más bien todo lo contrario. Empezamos el 2011 con el animal terrestre más veloz por pura casualidad. Es bien sabido que en carreras cortas supera los 100km/h, aunque sólo puede mantener esta velocidad punta durante unos segundos.

Tenía pensado poner los mosaicos de Villa Casale, pero como habéis pedido animales...



Era nuestro segundo día en Serengeti. Habíamos visto un primer grupo de cuatro guepardos a la sombra de una acacia, pero estaban lejos y a contraluz. Por si fuera poco, subían y bajaban constantemente del árbol.


No obstante, este parque casi siempre te da más de una oportunidad. Fue así como unas horas más tarde nos tropezamos con esta madre y sus tres crías, ya crecidas.




Reposaban apacibles y vigilantes al mismo tiempo, sin que nuestra presencia pareciese importarles.



Las crías comenzaron a moverse, agrupándose.




Normalmente, los guepardos cazan durante las horas centrales del día. Son relativamente pequeños, y pierden muchas presas a manos de leones, hienas y leopardos, así que aprovechan para cazar mientras sus competidores descansan. No obstante, estos parecían muy tranquilos y pudimos disfrutarlos durante mucho tiempo.

Hasta que terminaron por marcharse, los cuatro en fila india.



Algunos días más tarde, en Tarangire veríamos a otros cuatro ejemplares, descansando, como los primeros, bajo una acacia. Me habría gustado verlos en acción, pero no tuvimos esa suerte. Quizás la próxima vez.