jueves, 26 de marzo de 2009

Escocia III

Puede que tengamos una idea equivocada de Escocia, que no sea tan triste ni tan gris como nos la pintan. Éstas primeras son algunas de mis fotos favoritas de este viaje. Están escaneadas, pero sin retocar.



El verde se derrama por los montes hasta llegar al mar.



Los rayos del sol han encontrado un punto débil entre las nubes.


Colores intensos, muy saturados.


Cielos fotogénicos, con un manto protector de nubes.


Ésta también es de las que más me gustan, con la luz dorada típica del atardecer.

Más cielos.


El Castillo Eilean Donan, que más de uno habrá visto en alguna campaña publicitaria, es uno de los más conocidos. Aparece en varias películas y guarda mucha historia entre sus muros, parte de ella de españoles que lucharon allí. Echad un vistazo a la Wikipedia.


Dunnet Head también nos recibe con buen tiempo.


Esta imagen de las Achavanich Standing Stones se la dedico a los que pensaban que iban a escapar sin la foto de monumentos megalíticos.


Y esta otra del Castillo de Dunrobin a los adictos a los cuentos de hadas.


Pero no todos los castillos se conservan tan bien, ni son tan accesibles. Éste que se levanta en medio del lago es el Stalker.


No conviene olvidarse de la belleza del interior. Aquí estamos, en el Paso de Glencoe, en un día algo más nublado.





Y ahora que Tawaki ha vuelto a tomar el timón, abrocharos los cinturones, que en la próxima entrada nos iremos de vuelta a Nueva Zelanda. ¿Habéis subido en avioneta?

martes, 10 de marzo de 2009

Escocia II

La Dirección de este blog lamenta comunicar que Tawaki ha sido suspendido de empleo y sueldo durante un par de semanas, con motivo de haber realizado una entrada sobre Escocia sin haber publicado ni una mísera foto de uno de sus miles de lagos.

Confiando en que tal falta de profesionalidad no se repita, pasamos a mostrar algunos de ellos.


Un paisaje sin bruma o sin nubes no parece propio de estas tierras, pero Tawaki tuvo cierta suerte y pudo disfrutar de montes pelados, sin árboles, con una vegetación otoñal bajo un cielo azul. Aunque no lo creáis, esto también es Escocia.





El lago más famoso – ya lo habéis imaginado – es el Lago Ness y no podía faltar en esta recopilación. De origen glaciar, es con sus 226 metros el más profundo de Escocia y el segundo más grande, tras el Lomond. El monstruo no se dejó ver; debió pensar que con uno por los alrededores había suficiente.


Los lagos se suceden casi sin interrupción, cercanos al visitante, que no necesita adentrarse campo a través para contemplarlos. Dominan los azules, pero también los verdes y los ocres, en un paisaje ondulante, casi sensual.



La luz sorprende, especialmente cuando los rayos del sol se hacen un hueco entre las nubes, iluminando parte del paisaje. Hace viento y el tiempo puede cambiar con rapidez.



La carretera queda tan lejos como uno desee. Abajo la vemos junto al Lago Arkaig. Suele ser muy estrecha, y los conductores han de cederse el paso continuamente, pero apenas hay tráfico y se agradecen los encuentros con los simpáticos lugareños, siempre amables y sonrientes.


La inmensidad de los lagos te atrapa sin remedio. Éste es el Morar.


Algunos de los más bellos son completamente desconocidos, como el Lago Linhe. Todo el mundo quiere ver el Ness, pero mi consejo es que os perdáis por esas carreteras y que disfrutéis de todos los que no aparecen en los libros.




El lago Lomond, el más extenso, aunque el Ness le gana en volumen de agua. Como podéis ver, no faltan los barcos de recreo. No en vano, muchos de estos lagos están conectados por canales.


En verano, el sol se acuesta tarde, más allá de las once, pero merece la pena esperar, como aquí, en el Lago Leven.