jueves, 20 de agosto de 2009

Las Médulas

Zona arqueológica, monumento natural o paisaje de interés cultural, cualquiera de estas denominaciones puede servir para describir la excursión que os traigo hoy, esta vez dentro de España.


Siempre que comprimo las fotos, porque si no gastaría enseguida el espacio que nos ofrece Blogger, el color se ve alterado, pero nunca me había pasado de una forma tan descarada como con éstas. Espero, no obstante, que podáis haceros una idea del paraje natural a pesar de esos rojos tan artificiales.

Las Médulas están en Castilla y León, en la parte noroeste de la Península y el acceso es bien sencillo. Una vez allí, hay varios itinerarios perfectamente señalizados, pero es conveniente pasarse por el aula arqueológica para que nos aconsejen.


Estas montañas fueron explotadas durante dos siglos por los romanos, en busca de oro, utilizando la presión del agua, que era introducida por canales y galerías excavados en la roca. El resultado es el que podemos observar en las fotos que siguen, unas montañas de las que apenas quedan unos restos, pero de gran belleza.




El paseo es muy cómodo, apto para todas las edades, aunque en verano puede hacer bastante calor, por lo que conviene protegerse del sol y llevar algo de agua.


Aquí se pueden observar algunas de las galerías por las que introducían el agua a presión. El procedimiento se llama ruina montium y no está claro cuánto oro lograron extraer. Parece que en torno a 750 toneladas.


Un ejército de árboles desnudos nos observa desde el borde del camino. Hay muchos castaños, plantados por los mismos romanos, y encinas. También se pueden encontrar gran número de aves, especialmente en el Lago de Carucedo.



Tomando la carretera que sale a la derecha según bajamos desde el aparcamiento se llega al Mirador de Orellán.


Para saber más podéis pinchar aquí.

martes, 4 de agosto de 2009

Abu Simbel

La Lonely Planet, una de mis biblias de viaje habituales, no recomienda ir en autobús desde Asuán hasta Abu Simbel, pero por una vez no estoy de acuerdo. La carretera está muy bien asfaltada, son sólo trescientos kilómetros, el viaje no es incómodo en absoluto y se puede ver el desierto aunque sea a través de un cristal.

El mejor momento para hacer fotografías es por la mañana, porque tendremos el sol a nuestra espalda, pero por la tarde habrá menos gente, sobre todo cerca de la hora del cierre, en torno a las seis. Yo me quedé a pasar la noche, en un hotel con una piscina de ensueño y bonitas vistas del Lago Nasser.




El conjunto de Abu Simbel consta de dos templos excavados en la roca, el de Ramsés II y el de Nefertari. Ambos se encuentran en una explanada a pocos metros de la orilla del lago, que en realidad es un embalse, y son de los que mejor se conservan en todo Egipto.

Fue precisamente la construcción de esta presa en la década de los sesenta, la que motivó que la mayoría de los templos que iban a quedar cubiertos por las aguas tuvieran que ser trasladados a una zona más segura.


España participó de forma activa en esta reubicación, formando parte del equipo internacional que cortó las fachadas de los templos en grandes trozos que fueron luego ensamblados en su nuevo emplazamiento. Las montañas que vemos ahora son falsas y tienen dentro una cúpula de cemento.

El mayor de los templos alberga cuatro esculturas en el interior que representan al faraón Ramsés II junto a otros tres dioses fundamentales en la cultura egipcia Amón, Ra y Ptah. Se ha conservado la orientación del templo, de forma que cada 20 de febrero y 20 de octubre los rayos del sol iluminan tres de las cuatro estatuas. Ptah, el dios de la oscuridad queda oculto en la sombra.

Sacar una foto del templo sin gente requiere algo de paciencia, pero puede conseguirse cerca de la hora de cierre, cuando las hordas de turistas están cansadas de ver templos.


Los templos estuvieron protegidos por las arenas del desierto hasta que J.L. Burckhardt lo encontró en 1813. Las esculturas de la entrada tienen veinte metros de alto.



Os dejo aquí una muestra de los muchos relieves que decoran la fachada. Por desgracia, no está permitido hacer fotos en el interior de los templos, algo comprensible, si tenemos en cuenta que las paredes están policromadas. Podemos ver a varios prisioneros encadenados, así como al faraón uniendo las plantas del Alto y Bajo Egipto.



En el otro templo, algo menor, encontramos a Hathor, diosa del amor y la belleza, encarnada en la gran esposa real Nefertari. Aquí las estatuas de la fachada son seis, igual de imponentes que las otras.

Aquí tenéis una foto con gente para que veáis la altura de las esculturas.



Me quedé a ver el espectáculo de luz y sonido, pero a mí no me pareció nada del otro mundo. Pude, eso sí, hacer una foto del templo de Nefertari iluminado por los focos.

lunes, 3 de agosto de 2009

Las líneas de Nazca II

Sois varios los que me habéis dicho que no se ven bien las figuras de la entrada anterior. A decir verdad no las encuentro ni yo, que sé dónde están, así que he procurado darles más contraste. Espero que de esta forma se vean mejor. Tened en cuenta que se trata de fotos diferentes a las que ya publiqué.
La primera es la del mono, que está mirando hacia la derecha.


El cóndor también mira hacia la derecha, con la cola en el extremo inferior izquierdo.


El colibrí está mirando hacia arriba, casi en el centro de la foto.